El vermú en Mallorca, especialmente en Palma, se ha convertido en una de las opciones más socorridas para disfrutar de un sábado de invierno con la familia o los amigos en la ciudad. La excusa es verse y compartir un rato acompañados de un vino de la tierra, unas cañas y, por supuesto, unas tapas con todo el sabor de la isla. En estos pequeños bocados que acompañan al clásico vermú es donde la innovación se impone, donde los chefs de bares, restaurantes y tabernas compiten por conquistar a los paladares más exigentes.

Pero para disfrutar de una tapitas con sabor no hace falta salir de casa. Solo hay que poner imaginación y un poco de paciencia y conseguirás celebrar los mejores vermús de este invierno en tu casa. Los ingredientes son sencillos: unas Quely Tapas, un poco de queso mahonés, sobrasada, pimientos, cebollas, mermeladas, setas, pan moreno, tomates de ramallet y frutas de temporada. Para acompañar, vinos blancos y tintos con denominación de origen y vermú tradicional. En Blau Hotels for Holidays tenemos nuestros favoritos:

Montaditos de mahonés.- Para elaborar este pincho coge unas galletas Quely en su versión Tapas y corta unos rectángulos de la misma medida de queso mahonés tierno o semicurado. Puedes usar queso curado pero los sabores serán demasiado intensos y se confundirán. Sobre el queso, con una cucharita de café, pon un poco de mermelada de higos típica de Mallorca. La mezcla de lo dulce y lo salado los hace deliciosos.

Tortilla de sobrasada.- La tortilla es uno de los pinchos clásicos que no debería faltar en cualquier vermú pero si lo que queremos es darle un toque isleño, ningún complemento mejor para darle un toque mallorquín que la sobrasada. Para que realmente tenga ese sabor inconfundible, lo mejor es hacer las patatas en el aceite con sobrasada. A la hora de servirla, córtala en cuadrados medianos y cada cuadrado ponlo sobre un trozo de pan moreno untado en sobrasada.

Pizzetas de trampó.- Si manejas bien el horno, apúntate esta tapa: coge mini bases de pizza y adórnalas con un picadillo de pimiento verde, cebolla y tomate. Con un golpe de calor, quedarán doraditas y listas para tomar. La masa debe estar crujiente pero al mismo tiempo haber tomado todo el sabor de los ingredientes. Se pueden tomar calientes o frías, como cualquier coca de trampó, pero con la diferencia de que, en lugar de presentarse en cuadrados se ofrecen sobre base redonda.

Sushi a la mallorquina.- La cocina de japonesa está de moda y es una de las opciones más versátiles y divertidas para incluir en el tapeo. Fresca y natural, se trata de una gastronomía ligera en la que caben todo tipo de combinaciones. Para nuestro vermú mallorquín, lo que tendremos que hacer es mezclar el arroz con sobrasada y jugar con toques de miel y rebozados de almendra.

Gambas crujientes.- Si quieres romper moldes en tu fiesta vermú, lánzate al mercado a por unas gambas rojas de Sóller y compra una bolsa de maíz frito. Machaca los maíces en un mortero hasta conseguir la textura de un pan rallado, pela las gambas y rebózalas en el mortero. De ahí, a la freidora o la sartén. Luego, en una cazuelita, pon unos ajos a dorar y añade el juego de las cabezas de gamba y un poquito de harina para espesar y hacer una salsa con la que acompañar las gambas para dipear.

El truco de un vermú con tapeo divertido es apostar por la mayor variedad posible de ingredientes y crear una mesa vistosa, donde los colores también jueguen su papel. Hay que recordar que todos comemos por los ojos y que cuanto más bonitos sean nuestros canapés más éxito tendrán. Como elementos de decoración tienes muchos productos de la isla entre los que elegir: olivas, mermeladas, frutos secos, quesos… No te olvides tampoco de poner un poco de pan moreno en llescas, con tomate de ramallet y un buen aceite de oliva para acompañar a los embutidos clásicos.

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